Cómo entrenar a su perro mayor para que use un cojín para hacer pipí

Su perro lleva en su vida tanto tiempo como algunos de sus hijos. Le has visto crecer desde la enérgica bola de pelo que era cuando era un cachorro hasta el perro mayor y más tranquilo que es hoy. Es una parte integral de la familia. Sin embargo, con la edad han llegado los problemas de salud. Ya no es capaz de dar largos paseos o recorrer grandes distancias para ir a hacer pis. O bien se rinde antes de que consigas llevarle a un lugar adecuado para ir al baño, o bien hace sus necesidades en el suelo. No te gusta mucho limpiar el pipí y tampoco da a la casa el olor que te gustaría.

Adiestrarlo para que use un cojín para hacer pipí sólo tiene ventajas. Te ahorrará un tiempo considerable al sacarlo para que vaya al baño. También le evitará el dolor y la incomodidad si ya no puede ir al baño.

Definir las tareas

La buena noticia es que entrenar a su perro para que use un cojín para hacer pipí es bastante fácil. Puede que esté envejeciendo, pero que no se diga que un perro viejo no puede aprender nuevos trucos Sólo tienes que incorporar el cojín para el pipí a su rutina de ir al baño. Eso significa un uso constante y el menor número posible de descuidos. También hay que tomar medidas para que el orinal sea lo más atractivo posible. Las golosinas o los juguetes serán de gran ayuda para motivarle a utilizar su nuevo orinal. Si todavía es bastante receptivo, podrías ver resultados en sólo una semana. Si es muy mayor y está anclado en sus costumbres, es posible que necesites unas cuantas semanas para que el cambio sea total.

Sea cual sea el tiempo que le lleve, merecerá la pena cuando tenga una limpieza sencilla, en lugar de una alfombra empapada. También le ayudará a mantenerse cómodo si tiene problemas de salud.

Cómo empezar

Antes de ponerte a trabajar, necesitarás algunas cosas. Un cojín para orinar será, por supuesto, el primer elemento esencial. También necesitarás una generosa cantidad de golosinas o su comida favorita. Simplemente rompa la comida en trozos pequeños y fáciles de digerir.

El componente más difícil es el tiempo. Hay que reservar tiempo por la mañana, al mediodía, por la tarde y por la noche, para garantizar una rutina constante. Este sacrificio de tiempo también conlleva la necesidad de paciencia y una actitud optimista.

Una vez que tengas todo eso, ¡estás listo para empezar!

El método de preparación

1. Recinto

Coloca el orinal en un lugar en el que se sienta cómodo. Colocarlo contra una pared con cierto grado de privacidad es una buena idea. Si tiene tres paredes a su alrededor, se sentirá aún más cómodo. Lo mejor es que consigas la posición correcta desde el principio, ya que obtendrás resultados mucho más rápidos.

2. Fácil de limpiar

Asegúrate de que sea fácil de limpiar. Es conveniente que lo tengas cerca de un fregadero, un desagüe o un cubo de basura. Todo esto evitará que tengas que llevar una almohadilla húmeda por toda la casa cada día. Esto le ahorrará tiempo y le garantizará la coherencia.

3. Tamaño

Elija un cojín del tamaño adecuado para él. Si es un perro más grande, necesitará un tamaño superior a la media. Si es estrecho, no se sentirá relajado ni cómodo y le resultará mucho más difícil convencerle de que lo utilice con regularidad.

4. Privacidad

Asegúrate de que esté en un lugar donde tenga algo de intimidad. Si hay gente pasando constantemente por delante, no podrá relajarse. A ti no te gustaría que la gente te mirara cuando vas al baño, y a él tampoco.

5. Fácil acceso

Asegúrate también de que pueda llegar al orinal con facilidad. Si tiene que recorrer media milla para llegar a él, puede optar por la opción perezosa y utilizar el suelo en su lugar. Además, intenta mantenerlo alejado de los lugares donde come y juega. A nadie le gusta ir al baño donde come, ni siquiera a los perros. El rincón de un lavadero suele ser una opción sensata.

El método de familiarización

1. Presentaciones

Póngale la correa y pasee por su nuevo baño. Anímele a olfatear y a interesarse por él. Hazlo al menos un par de veces al día durante unos minutos. Cuanto más acostumbrado esté, más probable será que lo utilice.

2. Anímate

Cuando estés cerca de él, háblale con voz animada para que se entusiasme. Si lo ve como un lugar en el que puede sentirse feliz y relajado, estará más dispuesto a usarlo. Los perros reflejan el comportamiento de sus dueños, así que te mirará para que apruebes el orinal.

3. Rutina

Cuando crea que es probable que necesite ir al baño, póngale la correa y acompáñelo hasta el cojín. Anímale a ir, pero asegúrate también de darle algo de intimidad mirando hacia el otro lado. Si siempre está en el orinal cuando necesita ir al baño, pronto adquirirá el hábito de usarlo.

4. Recompensa

Cuando haga pipí, asegúrate de darle una sabrosa recompensa. Una golosina o su comida favorita le ayudarán a consolidar su nuevo lugar favorito para ir al baño. Cuanto mejor sea la recompensa, más rápido verá los resultados. También hay que elogiarle mucho verbalmente.

5. No le castigue

Si hace pis fuera o en otro lugar, no le castigues. Su vejiga ya se está debilitando porque es mayor, y no quieres que empiece a orinar por miedo. Esto hará que le resulte aún más difícil controlarlo e ir a donde tú quieras.

El método de las señales verbales

1. Rutina

Asegúrate de llevarle al orinal con regularidad, siempre que creas que puede necesitar ir al baño. unos 20 minutos después de las comidas, por la mañana y por la noche son momentos propicios. Si siempre está en el orinal, será mucho más probable que lo utilice.

2. ir a hacer pipí

Cuando empiece a hacer pipí en el cojín, dale la orden de «hacer pipí». Puedes utilizar cualquier palabra o frase que quieras. Sólo asegúrate de dar la orden con una voz alegre y aguda. Quieres que asocie esta orden con cosas buenas y con la relajación.

3. Recompensa

En cuanto termine de hacer pipí, dale una golosina y algún elogio. Pronto empezará a asociar la orden verbal con ir a hacer pis en el cojín y con una deliciosa recompensa. Pronto, la orden por sí sola le hará ir a hacer sus necesidades en el cojín con la esperanza de recibir comida. Practica esto todos los días durante algunos días.

4. Adelantar la señal

Después de varios días de uso constante de la señal verbal, empiece a dar la señal antes de que vaya a hacer pis. En ese momento, asociará el estímulo con el orinal y probablemente su vejiga empezará a relajarse automáticamente. Continúa recompensándole después de que vaya.

5. Practique

Ahora sólo tienes que practicar todos los días. Si tiene algún desliz, límpialo con calma y asegúrate de que la próxima vez vaya al absorbente. Pronto empezará a utilizar de forma natural el cojín para ir al baño, momento en el que podrá dejar de utilizar la señal verbal y podrá prescindir de los premios.


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